Poem
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Testigo

Algunas veces, las palabras brotan como un manantial al que solo puedo ver correr

Desde el sur, el frío cambia la estación

Viaja silbando con su álgido aliento

Moran las horas al resguardo perpetuo

La misma vida, se mantiene expectante


Sombras bajo el faro, cruzan con avidez 

Cazando los pasos que anteceden

Al umbral se detienen por la protección 

Una línea de sal hace guardia diligente


No existe mayor refuerzo que la providencia

Por eso aguardan pacientes la ráfaga helada


Desde el sur, la lluvia, no lava del todo

Las huellas de un camino sinuoso 

Llegan espectros, rastreando el aroma

Que cruza los campos de la primavera


No existe mayor rencor del que es herencia

Por eso le esperan, tras cada reencarnación 


Y yo que no soy más que un testigo

Cargando a cuestas la misma oración

Diametralmente opuesta y sin embargo

Arrastra respuestas cómo protección 


Y yo que no soy más que otro idiota

Sin poder hacer frente a la desolación 

Erosiona la carne y maldice esta tierra 

Provocando a las tropas de la invasión 


Podrá ser la noche juez y parte pero nadie menciona:

Cuánto más arda el fuego, más inaguantable es el peso

La ceniza, no hecha al viento; es la brasa quien le escupe 

El tronar insidioso, es fatal para oídos de quien juro refugio

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