Testigo
Algunas veces, las palabras brotan como un manantial al que solo puedo ver correr
Photo by Gabriella Clare Marino
Desde el sur, el frío cambia la estación
Viaja silbando con su álgido aliento
Moran las horas al resguardo perpetuo
La misma vida, se mantiene expectante
Sombras bajo el faro, cruzan con avidez
Cazando los pasos que anteceden
Al umbral se detienen por la protección
Una línea de sal hace guardia diligente
No existe mayor refuerzo que la providencia
Por eso aguardan pacientes la ráfaga helada
Desde el sur, la lluvia, no lava del todo
Las huellas de un camino sinuoso
Llegan espectros, rastreando el aroma
Que cruza los campos de la primavera
No existe mayor rencor del que es herencia
Por eso le esperan, tras cada reencarnación
Y yo que no soy más que un testigo
Cargando a cuestas la misma oración
Diametralmente opuesta y sin embargo
Arrastra respuestas cómo protección
Y yo que no soy más que otro idiota
Sin poder hacer frente a la desolación
Erosiona la carne y maldice esta tierra
Provocando a las tropas de la invasión
Podrá ser la noche juez y parte pero nadie menciona:
Cuánto más arda el fuego, más inaguantable es el peso
La ceniza, no hecha al viento; es la brasa quien le escupe
El tronar insidioso, es fatal para oídos de quien juro refugio
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